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La Urticaria Crónica es una afección cutánea que afecta a cerca del 1% de la población y se caracteriza por la aparición súbita de ronchas (angioedema/ hinchazón) pruriginosas ( picor en la piel) sin aviso previo .
En la Urticaria Crónica los brotes se producen durante más de 6 semanas y el curso de la afección, con remisiones y recaídas, se prolonga durante 5 años o más . En un alto porcentaje de casos se desconoce la causa y, por sus síntomas, afecta gravemente la calidad de vida de los que la padecen.
Las ronchas aparecen y desaparecen y pican, pican mucho, mermando mucho la calidad de vida de quien padece esta enfermedad.
El picor intenso, las ronchas y, en algunos casos, el angioedema (hinchazón) se presentan de forma súbita y sin previo aviso . Se puede confundir con una alergia , pero las causas suelen ser otras por lo que es importante que te fijes en los posibles desencadenantes.
Si crees que tu mismo o alguien de tu entorno tiene esta enfermedad y no ha sido diagnosticado o tratado adecuadamente deberá acudir al dermatólogo que es el especialista más adecuado para el manejo de esta enfermedad.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria cutánea del sistema inmunitario que puede afectar al cuero cabelludo, a las uñas, a las articulaciones o a la piel de todo el cuerpo. Es una dermopatía crónica. Se presenta en brotes con exacerbaciones y remisiones. La Psoriasis no es contagiosa en absoluto.
La psoriasis afecta alrededor del 2’3% de la población y suele aparecer entre los 15 y 35 años, aunque también puede afectar a niños y a personas mayores.
La enfermedad tiene un componente hereditario pero la predisposición genética para padecerla no es predecible. Se sabe que un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis. Se sabe que, además de esta predisposición, son necesarios otros factores desencadenantes que el médico dermatólogo puede ayudarte a conocer.
En la psoriasis todo comienza en el sistema inmune, concretamente en los linfocitos, cuya función es la de protegernos frente a agentes externos. En un paciente con psoriasis estos linfocitos se activan indebidamente y desencadenan muchas respuestas celulares; entre ellas, la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, lo que se manifiesta en el color rojo de las lesiones, y una proliferación de las células de la epidermis que se llaman queratinocitos, lo que se manifiesta como descamación.
Normalmente, el proceso de recambio celular de la epidermis es de 30 días, pero en las personas con psoriasis dura aproximadamente 4 días, lo que genera la acumulación de células en la capa córnea, y se manifiesta en forma de placas de escamas blanquecinas y descamación exagerada.
Su manifestación clínica más habitual es la aparición de lesiones cutáneas de tamaño variable, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable pudiendo aparecer en codos, rodillas, zona lumbar, pliegues (psoriasis inversa), cuero cabelludo, oído, cara, palmas y plantas… incluso extenderse por todo el cuerpo de forma más o menos rápida.
El curso de la psoriasis es caprichoso, ya que puede desaparecer y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros. Cada individuo afectado tiene su particular psoriasis, y lo que funciona en unos puede que no sirva o incluso vaya mal a otros. Por este motivo, el tratamiento debe ser personalizado para cada paciente, en función del tipo de psoriasis que tenga.
Acudir al dermatólogo es fundamental para hacer un diagnóstico correcto y para realizar un tratamiento correcto y personalizado. Los avances en los últimos años han conseguido diseñar tratamientos cada vez más específicos que, aunque no curen la enfermedad, sí pueden controlar los síntomas con gran eficacia y seguridad.

La dermatitis atópica o Eccema atópico es una enfermedad crónica que se caracteriza por piel seca, lesiones inflamatorias con enrojecimiento, ampollas o costras y descamación de la piel. Se manifesta más en codos, rodillas y rostro. Cursa con intenso prurito (picor) y tiene alta frecuente en niños.
¿Es contagiosa la dermatitis atópica?
No, no se contagia. La dermatitis no se transmite de unas personas a otras aunque el contacto sea muy cercano y muy prolongado, ni por contacto directo, ni por ropas o toallas, ni por agua. Algunas veces puede aparecer una infección de piel sobre la dermatitis atópica. Si se contagia una infección se usa el tratamiento correspondiente y desaparece, pero en ningún caso se contagia la dermatitis atópica en sí.
¿En quién aparece la dermatitis atópica?
La dermatitis atópica puede aparecer en cualquier persona. Existe una predisposición genética determinada de tal modo que, si los padres de un niño tienen atopia, la posibilidad de desarrollar dermatitis atópica es mayor que para la población general.
El eccema puede ser hereditario pero no es contagioso. puede ser hereditario y/o asociado a asma o a alergias. Atopia o Eccema no se cura pero responde bien a la medicación e hidratantes, evitando siempre irritantes (picantes, jabones, estrés…).
¿A qué edad aparece la dermatitis atópica?
Lo más frecuente es que aparezca en la época de lactante. La época más típica es alrededor de los 4-6 meses de edad pero podría presentarse incluso en el primer mes de vida.
Aunque la edad más frecuente son los primeros meses, puede aparecer a cualquier otra edad, con los primeros síntomas en niños de varios años de edad, e incluso en la edad adulta, sin que de niño haya tenido dermatitis.
¿Qué síntomas provoca la dermatitis atópica?
El síntoma más característico es el prurito o picor. El picor suele ser muy intenso, y llega a ser insoportable, alterando el sueño y el carácter.
¿Dónde aparecen las lesiones de dermatitis atópica?
Aparecen en cualquier zona del cuerpo. En los niños más pequeños las zonas más típicas son las mejillas, el cuello, brazos, muñecas, dorso de las manos, muslos y los pies. Cuando los niños se van haciendo más mayores y en los adultos los sitios más típicos son las flexuras de codos y de rodillas, el cuello, los pies y las manos. Estas zonas son las más frecuentes, pero puede aparecer en cualquier zona del cuerpo.
¿Cómo se produce la dermatitis atópica?
En la dermatitis atópica existe una mayor reactividad de la piel. Es parecido a lo que ocurre en el asma, la rinitis o la conjuntivitis. En estas enfermedades existe una inflamación de los bronquios, la nariz o los ojos. Esa inflamación los hace más sensibles a muchos estímulos, esa inflamación produce un estado de hiperreactividad.
Esa reactividad de la piel hace que responda con la aparición de lesiones y picor ante la presencia de estímulos variados: frío, calor, cambios de temperatura, ropas, roce, jabones, infecciones, ejercicio, nerviosismo …
¿La dermatitis atópica es de causa alérgica?
No. Aunque estos pacientes tienen más riesgo de desarrollar alergias alimentarias y rinitis – asma alérgico, la dermatitis no se produce por alergias a comidas o agentes externos. La dermatitis atópica más habitual es la dermatitis de causa desconocida.
¿A qué se debe la dermatitis atópica si no existe alergia?
No se sabe con certeza. Se discute sobre causas genéticas, alteraciones en la inmunidad, problemas nutritivos o metabólicos, causas infecciosas, causas neurovegetativas, alteraciones psicológicas o emocionales, o a una combinación de varias de estas.
¿Cómo se diagnostica y como se trata la dermatitis atópica?
No existen análisis ni pruebas que diagnostiquen la dermatitis atópica. Se diagnostica por los síntomas típicos: lesiones, localización y picor. Para hacer un diagnóstico riguroso se exigen una serie de condiciones o criterios referentes a la duración, síntomas, antecedentes personales o familiares, y hallazgos en la exploración del paciente.
Es el dermatólogo el especialista encargado de emitir un diagnóstico correcto para posteriormente realizar el tratamiento más adecuado para cada paciente.