
14 Feb PSORIASIS
Psoriasis:
una enfermedad
autoinmune crónica
Una dermatitis de origen inmunitario y cierto componente hereditario, que se manifiesta en brotes caprichosos de descamación cutánea. No es contagiosa, y su curso es tan personal como quien la padece.
¿Qué es la psoriasis?
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de origen inmunitario que puede llegar a afectar a la piel de todo el cuerpo. A veces solo afecta al cuero cabelludo, a las uñas o a las articulaciones. Es crónica y se presenta en brotes, con exacerbaciones y remisiones. No es contagiosa.
de la población
afectada
años, edad más frecuente
de aparición
Aunque suele aparecer en ese rango de edad, también puede afectar a niños y a personas mayores. La enfermedad tiene un componente hereditario: se sabe que un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis, aunque la predisposición genética no es predecible por sí sola. Junto a ella, son necesarios otros factores desencadenantes que el dermatólogo puede ayudar a identificar.
Cómo se produce y cómo se manifiesta
En la psoriasis todo comienza en el sistema inmune, concretamente en los linfocitos, cuya función es protegernos frente a agentes externos. En un paciente con psoriasis, estos linfocitos se activan indebidamente y desencadenan la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel —lo que se manifiesta en el color rojo de las lesiones— y una proliferación de los queratinocitos, que se manifiesta como descamación.
Normalmente, el proceso de recambio celular de la epidermis dura unos 30 días, pero en las personas con psoriasis dura aproximadamente 4. Esto genera una acumulación de células en la capa córnea, que se manifiesta en forma de placas blanquecinas que se desprenden exageradamente en forma de escamas.
Su manifestación clínica más habitual es la aparición de lesiones cutáneas de tamaño variable, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas. Pueden aparecer en codos, rodillas, zona lumbar, pliegues, cuero cabelludo, oído, cara, palmas y plantas, e incluso extenderse por todo el cuerpo.
Un curso caprichoso, un tratamiento personalizado
El curso de la psoriasis es caprichoso: puede desaparecer y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros. Cada persona afectada tiene su particular psoriasis, y lo que funciona en unos puede no servir —o incluso ir mal— en otros.
Por eso es fundamental acudir al dermatólogo para hacer un diagnóstico correcto y diseñar un tratamiento lo más personalizado posible. Los avances de los últimos años han conseguido tratamientos cada vez más específicos que, aunque no curan la enfermedad, sí pueden controlar los síntomas de forma segura y eficaz.
